miércoles, 12 de octubre de 2011

Mil letras a estribor.


Esa voz
Que emerge del fondo de ninguna parte;
Hacia ningún lugar
Viene vestida de blanco impoluto para despistar…
Dibujando sonetos sobre el agua del mar;
Mil letras a estribor…  
Dice,
Hasta pronto… adiós.  

Mañana amanecerá aunque mis ojos se pierdan
En la eternidad;
Aunque mi pecho deje de tamborilear
El sol volverá a brotar.   

No quiero sonar repetido
Ni que me trague la indiferencia…
En este charco sumergido
Viendo naufragar barquitos de papel
Llenos de ausencia.   

Robaré
Besos furtivos en los portales   
Y repartiré
Entre todos los que volaron en nubes de tiempos flotantes…
Y los que se quedaron anclados
Buscando las llaves. 

Voy  a encontrarme
En las llanuras del silencio;  
En la inmensidad de la nada…
En la mitad de un cuento.

Hablaré de la lluvia,
Del viento, del sol, de la luna,
De besos…
Hablaré de ti,
De mí, de los nuestros. 


Con las manos vacías.
Y el alma llena…  
De ti,
De mí, de los nuestros.

lunes, 10 de octubre de 2011

Amor de invierno lejano.


Mis ojos se cruzaron con sus ojos
Y ya no eran los mismos.   
Se toparon bajo el rocío de la noche
Sin estrellas,
La noche sin leyes tenía una barrera.

Miró su reloj
Y no sonaba la misma canción…
Era otra distinta,
Pero tan semejante a la que alzaba sus parpados del suelo…
Los segundos fueron carnívoros.

Empezó a sonreír
Al verme reflejado en los charcos
Se acordó de mí
El aroma no lo borran los años.
No...

Y nos abrazamos,
Un poco de calor no hace daño…
Y volvimos a volar,
Pintado las estrellas sobre cielo nublado…
Llegando mas allá del fervor del infierno
Allí donde el diablo fragua sus versos. 

Y volvieron
De donde se encontraban presos
Eran ellos…
Tan ausentes,
Como si nunca hubieran estado.

sábado, 8 de octubre de 2011

El encuentro.


Háblale…
De la luz que habita en sus ojos  
Del camino pedregoso…
De las tejas rotas de tu corazón
Y del olor a invierno que se cuela por el balcón. 

Háblale… 
Del vacío que recorre tu cuerpo
Del calor de la tarde…
De la sonrisa esclava que adorna tu cara
Del sinsentido de ventanas cerradas.

Afinó las tornas
Y encontró un camino…
Donde el río esconde
Galaxias en estado virginal. 
Donde dejará huella
La risa de un crío,
El color transparente de un sueño tardío
Y el no querer despertar.   
 
No volverán
Las ráfagas de viento a derribar
Ni un pétalo de este jardín de mañana, quizás. 
Vamos cogidos
Al calor que trazan dos cuerpos
Los nuestros. 

miércoles, 5 de octubre de 2011

"Un par de corazones sordos"


Saboreando
Ráfagas lentas de melancolía;
El aroma de la vida…
Solitaria travesía
Que florece en cada abrazo
Cada esquina,
Cada batalla perdida.

Calor humano
Para los esquejes del fracaso;
Que no retallaran  
En los surcos de tus manos
Mientras queden besos en mis labios…
Días en mis años.

“Entrelazando un par de corazones sordos”

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Al amor de mi vida.

Siempre me queda algo pá ti.



Al amor de mi vida. 


Arranco a mordiscos la hierba de este barrizal
Remacho cada cantar de jilguero;
Y me acuerdo del mimbreo que hacen tus pies al caminar. 
Al trote primero y después a galopar.  

Sonrientes las calaveras
Vomitando aire para tu falda de franela,  
Que guardas maldita, que guardas…

Y en las rocas centenarias
Tallaran un alarido;
En lo alto de campanarios
Que siempre cobijaron nido.

Más retallo en mi vieja morada
Algún pútrido pensamiento;
Que enloquezco al verte en cueros
Resbalando tu espalda entre mis dedos.

Nos corrimos en lo alto del pajar
Una y mil veces más;
Volveremos a pecar.

Y en este anochecer que me asiste
Tu por mi no te pongas triste;
Que hoy el vuelo emprenderé…
Hasta que el sol pudra mis alas
Y me vuelva a los infiernos…  

 “Allí es donde mora mi alma”   

El traidor.

Decicada especialmente a los traidores, embaucadores y poseedores de la divinidad.  Harto estoy de veros pasear vuestras impolutas almas llenas de mierda por la tierra que yo piso.  Tan solo es ¡vicio!  MORIROS Y DEJAR MORIR.  

El traidor


El traidor que siembra emboscada
Entrará por la puerta de atrás.  
Con la sonrisa acicalada por la nubes y camisa planchada
Para el despertar. 
Venderá nada más que miseria en ramilletes de pesar,
Para que el llanto lo escuche quien este dispuesto a tragar…

Rastrea su presa y le pone la mesa
En jirones de batallas que creyó ganar;    
Se viste de poeta y busca la teta
Para en sus ubres atreverse a naufragar.
Y poder contar…
Que su alma es la más limpia de todo el cenagal.

Hablara del hastío que le roba las noches y la pluma trasversal;
La que nunca le dio de comer, pero devorara…

“sus entrañas de mierda”

Solo atrévete a mirar.  

martes, 27 de septiembre de 2011

El último adios.

En la última emboscada
Quedamos huérfanos de palabra;
Mientras el orgullo a los labios sentenciaba… 
Las hojas que el otoño marchitó  
Errantes  vagan por las calles  estriadas.
Y en el banco del último adiós   
Las palomas devoraran nuestras entrañas. 

No volverán a florecer
Las lunas de cobalto que duermen en los parpados;
Será el anochecer, 
El que cure a los días de sus llantos.  

El miedo habitará cada relinchar de zapatos
Condenados a naufragar en el fragor de los charcos.
Y las luciérnagas bailaran en los recodos ensombrecidos;  
Donde un corazón se exaltara lamiendo pezones desatendidos. 

Me sobra toda puñalada que venga de espaldas
Sentencia de soledades y de suelas gastadas.

Jaleo.


¡Jaleo!
Cuando se me muera el día
Y enlute el bostezo,
Eso es lo que querré para tus ojos;
Que son avisperos, dulce veneno…
Que viene a morder mí noviembre,
Con solo mirar.

¡Jaleo!
Otra vez ha vuelto el silbido a mi ventana  
Desde el limonar,
Que da sombra a mi pesar.
  
Nunca nos quedemos con las ganas…
De hacer de la noche nuestra sabana,
Nuestra desdentada morada;
Que dispara caricias para tu espalda…

Vueltas y vueltas
En nuestro trasnochar;
Que será el de los que vinieron
Tirando migajas de pan
Para el despertar. 

Y me emprenderé a cuchilladas contra la luz del alba
Que viene a borrarte la risa y el taconeo
Que le da la vida a mi madrugada;
En jirones de minutos que estoy deshojando
Con la paciencia del que quiere aprender a tocar la guitarra;
Con el esmero del pescador en el campo de batalla.

¡Jaleo!
Llama a mi puerta y se cuela por la ventana
Me agarra de la mirada,
Y juntos bailamos con las sombras de este pestilente invierno;  
Que quieren verme muerto;
Y no sabrán…


“que ya no queda nada”

lunes, 19 de septiembre de 2011

Notitule men!


Se ha sentado a mi mesa el silencio
Para hablarme de cosas de muerto.
Tú no hagas planes,
Para el día del juicio final.
  
Tengo la piel desflorada por el tiempo
Unos labios poblados de besos;
Una herida
Que se hace grande cuando te vas…

¡Compañero desconsuelo!
Deja de hurgar en mis adentros;
Si dejas de tocarme los huevos,
Voy a cultivar en los surcos del viento
Un “te quiero”


Me abrazo
A la estela de un sueño;
Todavía por soñar…
Y en el centro de tus pechos
Encuentro mi libertad.

Voy a pillar diez gramos de felicidad
Pa matar a la tristeza, de sobredosis letal.
Para que a mi mesa, no se vuelva a sentar.

lunes, 5 de septiembre de 2011

El alma en los huesos.

Algunas veces recordamos aquella sensación, aquel sentimiento! Y parece que el corazón ya esta hasta los huevos de tanta gotera, de tanta tirita.   


 
EL ALMA EN LOS HUESOS.

Me dejo la casa vacía y llena de silencios
El eco mutilado enmudeció de un portazo,
Chatarra en los huesos, los segundos muertos,
Reproches de estiércol y el alma en los huesos.

Goteras en un corazón de robusta madera,
Sueños de cartón que arden en la hoguera,
Y la desazón, de almohada compañera. 

Ella partió con el pelo suelto a lomos del viento,
Diciéndome adiós, dándome por muerto…     
Me quede con los pies de barro en suelo mojado,
Sembrando despojos dentro de la piel.  

Pues la risa ya no ejerce,
El corazón se desvanece,
Ahogando suspiros,
En un mar  añil.

Volví a la calle de la perdición,
Naufragué en un charco de ron.
Solo queda sobrevivir,
Con la pena a cuestas  y tiritas en el corazón.